William 

En museos que guardan grandes obras maestras y tienen sus pasillos más famosos atestados de gente, a veces hay rincones que esconden tesoros. En una esquina silenciosa del pabellón egipcio del Metropolitan Museum of Art, hace un par de años, caminando luego de horas de trabajo en la Watson Library, encontré una de esas piezas: William. Un pequeño hipopótamo entre cerúleo y turquesa. Está hecho con una mezcla de cerámica y cuarzo. Tiene flores de loto grabadas en el cuerpo, que representan la fauna de su hábitat en el Nilo. Es compacto, fuerte y tiene una apariencia encantadora que contradice completamente sus orígenes y su función.
William, nombre puesto por los visitantes del museo, fue encontrado en la tumba de Senbi II, en 1910. Tiene tres patas restauradas, aparentemente fueron rotas para evitar que se mueva y lastime al difunto, pues los hipopótamos eran animales temidos en el antiguo Egipto. Con su fuerza destruían pequeñas embarcaciones y, claro, aparecían también en el tránsito hacia el mundo de los muertos. Con figurinas como ésta en el ajuar fúnebre, los egipcios conjuraban el peligro de esta especie, controlado de cierta forma el poder de la naturaleza.
Ahora bien, comparado con los objetos que le rodean, William podría parecer simple. Pero su sencillez guarda un poder atractivo, animal temido, criatura bella. Guarda una historia que apenas logramos inferir y varios secretos: ¿sus patas rotas dejaron que Senbi II llegue tranquilo al mundo de los muertos? ¿Lograron llegar? ¿Qué hay más allá?
Hasta ahora no me da respuestas, seguiré visitándolo hasta que conteste.

El identikit de William: 
Periodo: Middle Kingdom
Reino: de Senwosret I a Senwosret II
Fechas: ca. 1961–1878 A.C
Proveniencia: Egipto, Tumba B no. 3 de Senbi II
Material: Cerámica
Dimensiones: Largo: 20 cm, ancho: 7.5 cm y alto: 11.2 cm
Credito: Regalo de Edward S. Harkness, 1917
Fuentes: MET

Leave a Reply