Invisibles 

“For millennia, man remained what he was for Aristotle:
a living animal with the additional capacity for political
existence; modern man is an animal whose politics
calls his existence as a living being into question”
Foucault, The History of Sexuality
Hay algo irresistiblemente pictórico en las fotografías de Misha Vallejo (Ecuador, 1985). Algo que recuerda a los claroscuros de Caravaggio y a la intimidad de las parejas de Toulouse Lautrec. Mirando a sus personajes desde la literatura, parece que en ellos laten el destino trágico de Raskólnikov (Dostoyevski) y el ánimo temerario de Tom Sawyer y Huckleberry Finn (Mark Twain). Tan libres como vulnerables, tan poderosos como desposeídos.
Pero esas reminiscencias de romanticismos pictóricos y literarios no alcanzan para ocultar el origen sombrío de la serie de Misha Vallejo. Gente inexistente es un trabajo documental realizado en San Petersburgo entre el 2010 y el 2012. Parte de la serie se publicó en edición rusa de la revista Esquire y también se expuso en Quito en abril del 2014, en una exposición curada por Mónica Vorbeck.
Los chicos y chicas de las fotografías son parte de una comunidad invisible y precaria. Son huérfanos, abandonados o huyeron de sus casas, víctimas de violencia. No tienen documentos ni constan en ningún registro del estado. Para el sistema simplemente no existen.
Vallejo llegó a ellos junto con una agencia de San Petersburgo que trabajaba en temas de inserción social, pero la dejó al poco tiempo para involucrarse como fotógrafo y empezó, delicadamente,un largo proceso de conversaciones y convivencia, su afán -dice- era entender otros sistemas de vida, otras estructuras y dejar de verlos desde una posición altruista: convivir sin ver al otro como una víctima.
Ocupan frágiles fortalezas en edificios y subsuelos abandonados, espacios oscuros que llenan con muebles encontrados en la basura e iluminan ligeramente con electricidad robada. Salen muy poco y sus escondites no sólo son seguros para ellos, pues también son cómodos para una sociedad que prefiere no verles. Tienen problemas de adicción a las drogas y el alcohol. Y Vallejo cuenta que se suma uno más: la adicción a su estilo de vida. Permanecer al margen de la ley proporciona una libertad radical, aunque en ocasiones son violentados: Misha Vallejo cuenta que a veces la policía los convierte en chivos expiatorios, culpándoles de robos o tráfico de drogas. En ese instante existen. Entran en un estado de excepción y, como en la nuda vida descrita por Agamben, se incluyen sólo por medio de la exclusión.
En las fotos se percibe una interacción amistosa, cómplice, cálida. Misha Vallejo utiliza al máximo los puntos de luz que encuentra en los edificios, las exposiciones son largas, a veces salen movidas o fuera de foco, pero eso no importa. Importa la atmósfera que crea. La serie existe en una zona liminal entre la objetividad y la subjetividad, el fotoperiodismo y el arte. Alcanzan ese status que Rancière otorga a la fotografía cuando la imagen se redescubre como representación de un individuo y operación de arte (Notes on the Photographic Image).
Si estas imágenes se ven sólo dentro del campo artístico, se enfrentan a los debates generados por el giro social en el arte y el uso del formato documental, pensado por Mark Nash como una técnica que renueva el lenguaje estético. Y, sí, en las fotos de Vallejo la realidad se estetiza, pero no pierde potencia. El trabajo del fotógrafo es auténtico en los términos que Grant Kester utiliza en Toward a New Social Documentary:  “It seems clear that this authenticity rests in its ability to act not only as art, but also in the kind of concrete social struggles that gave it its original character”.
Los personajes retratados por Vallejo revelan una demanda y un compromiso. El imperativo del rostro que para Lévinas se convierte en responsabilidad por nuestros semejantes. Rostros desnudos que interpelan, cuestionan, demandan. Son gente inexistente cuya inexistencia nos pone a prueba, nos desnuda y revela las fracturas de los estados, la precariedad y la posibilidad de vivir esa fragilidad como rebeldía.
**En estas páginas web se pueden encontrar más fotos de la serie y otros trabajos de Misha Vallejo: www.mishaka.com y www.runaphotos.com